El proceso de cambio

Todo cambio empieza por un pequeño paso. Y ese paso puede darse cada segundo. Con nuestras decisiones diarias creamos nuestro mañana.

¿Qué es el proceso de Cambio?

Es la transformación de un estado anterior hasta el estado posterior que le sucede. Todo cuanto existe se propaga a través del tiempo en una sucesión de estados más o menos similares pero no absolutamente idénticos. Lo importante es que estos cambios vayan en la dirección más adecuada y sean notables.

Los cambios por los que pasamos tienen diferentes fases y cada fase requiere de habilidades racionales y emocionales diferentes. En algunos cambios somos conscientes de todas las fases por las que pasamos, en otros no nos percatamos de todo el proceso e incluso a veces ni del propio cambio.

El cambio pasa por las siguientes fases:

 

Cada una de estas fases es sumamente importante, pero quizás el momento clave del proceso es la fase 2: la decisión. El momento de decidir, comprometerse con una causa, marca la diferencia en los resultados. Es ese compromiso contigo mismo lo que te permitirá seguir pese a los obstáculos y dejar atrás todas las demás opciones.

Vamos a describir cada una de las fases que conforman el proceso de cambio:

  1. Diagnóstico: Entender la situación y las opciones que tenemos, tanto de forma racional como emocional.
  2. Decisión: Optar por una vía y dejar atrás todas las demás opciones.
  3. Plan: Marcar una meta y diseñar un proceso de pasos lógicos hacia ella, teniendo en cuenta los recursos disponibles (tiempo, energía, motivación, dinero…)
  4. Ejecución: Llevar a cabo el plan paso a paso. Acercarte a tus metas no debería ser una lucha contra ti mismo, pero sí un camino que haces contigo mismo, disfrutando de los pequeños logros a diario.
  5. Celebración: Es la fase más subestimada y olvidada de todo el proceso, pero es de suma importancia. Nuestros logros y emociones positivas son el muelle para seguir mejorando.

El proceso de cambio también se puede englobar en:

  1. Descongelar valores antiguos: ver y aceptar la necesidad del cambio
  2. Cambiar: implica un agente de cambio
  3. Recongelar estos nuevos valores: transformar en regla general un nuevo patrón de comportamiento, de modo que se tome una nueva norma.

En todo proceso de cambio existen resistencias. Nosotros nos situamos en la zona de confort, en la cual nos sentimos bien porque no nos enfrontamos a la adversidad. Todo cambio implica algún tipo de dolor y superación. Necesitamos esforzarnos para mejorar.

Diferentes tipos de resistencia al cambio:

  • No querer: la persona conoce suficiente el proyecto de cambio, se siente capaz de realizarlo, pero no tiene la voluntad de cambiar. Genera sentimientos negativos: desacuerdo, incertidumbre, pérdida de identidad, creencia que se debe trabajar más.
  • No poder: la persona tiene conocimiento del proyecto de cambio, pero percibe que no puedo cambiar. Genera inmovilidad.
  • No conocer: a la persona le falta de comunicación sobre el proyecto de cambio. Genera desconocimiento, miedo.

Parte práctica

Vamos a realizar un pequeño brainstorming o “lluvia de ideas”. Es un método rápido para iniciar un diagnóstico a través de la intuición y la creatividad.

Este ejercicio utiliza el mecanismo con el que tu mente piensa de forma natural: las asociaciones. Nuestro cerebro no para de generar gran cantidad de asociaciones. Si quieres, lo puedes comprobar de forma fácil. Observa durante algunos segundos lo que hace tu cerebro después de ver esta imagen:

 

Es un cerdo.

¿Qué asociaciones te han llegado a la mente? Normalmente son términos cómo “granja”, “carne”, “embutido” o similares.

Nuestro cerebro ofrece estas asociaciones para activar los campos neuronales que probablemente utilices para este contexto. Al estar activas todas estas ideas, te permite establecer una conversación, pensar sobre el tema y conseguir una mayor fluidez en esos contextos conocidos.

Ahora vamos a aprovechar esta capacidad mental que ya posees para realizar un diagnóstico rápido e intuitivo de tu situación actual.

Haz una tabla igual o similar a la que verás a continuación. Puedes hacerla directamente en tu ordenador. Así podrás consultarla y modificarlas cuando quieras.

  1. Rellena la primera columna (mi vida hoy (1)) para cada letra del alfabeto. Apunta lo primero que te venga en mente. La “A” por ejemplo podría ser “Alegría” o “Ansiedad” o “Aire” etc.

Lo importante es que no pienses demasiado y que obtengas la primera palabra que te ofrece tu cerebro. Si quieres, también puedes apuntar dos. En caso de que no se te ocurra ninguna palabra con una letra, sigue con la siguiente, y después si quieres vuelve a completarlo. Hazlo ahora y sigue después con el siguiente paso.

  1. Ya has rellenado la lista, si no lo has hecho vuelve al paso 1. Es muy importante que rellenes los campos y realices cada ejercicio antes de pasar al siguiente punto. Una vez la hayas completado, sigue con el paso 2.

Una vez rellenada la lista, toma unos minutos para analizar lo que has escrito en ella. Puedes buscar las palabras positivas (cosas que quieres más en tu vida) y las negativas (cosas que quieres menos en tu vida).

¿Cuáles son? ¿Hay un tema central o varios temas importantes? ¿Hay cosas que te hacen reír? ¿Hay cosas que te hacen pensar?

Piénsalo.

  1. Si quieres puedes anotar estos resultados y hacer un pequeño resumen. Esto te puede ir muy bien para establecer dónde te encuentras.

Si quieres cuéntaselo a un amigo/a. Escribir o hablar de un tema lo profundiza y te ayuda a ordenar tus ideas.

 

Es un cerdo.

¿Qué asociaciones te han llegado a la mente? Normalmente son términos cómo “granja”, “carne”, “embutido” o similares.

Nuestro cerebro ofrece estas asociaciones para activar los campos neuronales que probablemente utilices para este contexto. Al estar activas todas estas ideas, te permite establecer una conversación, pensar sobre el tema y conseguir una mayor fluidez en esos contextos conocidos.

Ahora vamos a aprovechar esta capacidad mental que ya posees para realizar un diagnóstico rápido e intuitivo de tu situación actual.

Haz una tabla igual o similar a la que verás a continuación. Puedes hacerla directamente en tu ordenador. Así podrás consultarla y modificarlas cuando quieras.

  1. Rellena la primera columna (mi vida hoy (1)) para cada letra del alfabeto. Apunta lo primero que te venga en mente. La “A” por ejemplo podría ser “Alegría” o “Ansiedad” o “Aire” etc.

Lo importante es que no pienses demasiado y que obtengas la primera palabra que te ofrece tu cerebro. Si quieres, también puedes apuntar dos. En caso de que no se te ocurra ninguna palabra con una letra, sigue con la siguiente, y después si quieres vuelve a completarlo. Hazlo ahora y sigue después con el siguiente paso.

  1. Ya has rellenado la lista, si no lo has hecho vuelve al paso 1. Es muy importante que rellenes los campos y realices cada ejercicio antes de pasar al siguiente punto. Una vez la hayas completado, sigue con el paso 2.

Una vez rellenada la lista, toma unos minutos para analizar lo que has escrito en ella. Puedes buscar las palabras positivas (cosas que quieres más en tu vida) y las negativas (cosas que quieres menos en tu vida).

¿Cuáles son? ¿Hay un tema central o varios temas importantes? ¿Hay cosas que te hacen reír? ¿Hay cosas que te hacen pensar?

Piénsalo.

  1. Si quieres puedes anotar estos resultados y hacer un pequeño resumen. Esto te puede ir muy bien para establecer dónde te encuentras.

Si quieres cuéntaselo a un amigo/a. Escribir o hablar de un tema lo profundiza y te ayuda a ordenar tus ideas.

 

Los niveles neurológicos del cambio

Los niveles neurológicos de la PNL (programación neurolingüística) son muy útiles para comprender o dirigir el cambio en individuos o en grupos. También se les conoce como los niveles lógicos de cambio o niveles lógicos de pensamiento. Fueron desarrollados por Robert Dilts y están basados en los niveles neurológicos propuestos por el antropólogo Gregory Bateson.

Niveles neurológicos

Estos niveles se suelen representar en forma piramidal y guardan una relación jerarquizada entre sí, de manera que cada nivel contiene e influye a los inferiores. Los niveles (de mayor a menor) son seis y son los siguientes:

  1. Espiritualidad/Propósito: ¿Quién más?

Se puede ver como tu conexión a un sistema mayor o a un poder superior. Si eres un individuo o una compañía que proporciona una serie de servicios, ¿qué impacto tienen tus acciones en tu comunidad, en tu cultura y en la cultura de otros?

  1. Identidad: ¿Quién?

¿Quién eres como individuo o empresa?, ¿Qué papel representas?, ¿Cuáles son tus acciones en el marco de tu propósito en la vida?, ¿Qué piensas sobre ti mismo?, Cómo te ves a ti mismo, Quién piensas que eres.

  1. Creencias / Valores: ¿Por qué?

¿Por qué haces las cosas que haces?, ¿En qué crees o qué es lo que valoras?, Las reglas de tu lógica. Tus convicciones e ideas, lo que sabes y piensas. Lo que realmente te importa.

  1. Capacidades / Habilidades: ¿Cómo?

¿Cómo haces las cosas que haces? Siendo un individuo o una empresa, ¿cuáles son tus capacidades, habilidades, estrategias o planes de acción?. Aquello que sabes hacer o lo que haces bien.

  1. Comportamiento: ¿Qué?

¿Cuáles son las cosas que haces? ¿Cuáles son tus comportamientos?. Son tus acciones, todo lo que haces y dices, sea consciente o inconsciente.

  1. Medio ambiente: ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Con quién?

¿Dónde, cuándo y con quién pones en práctica tus comportamientos? ¿Cuáles son las influencias y las limitaciones que están actuando sobre ti?. Es todo lo que te rodea y que sucede a tu alrededor.

Operamos en todos estos niveles. Dependiendo de las circunstancias, unos niveles serán más importantes que otros. Si, por ejemplo, estoy andando por la calle, es importante que ponga atención en los niveles de entorno y comportamiento (dónde estoy y qué estoy haciendo).

Ejemplo para entender la aplicación de los niveles:

Imagina que son las nueve de la mañana. Estoy en mi lugar de trabajo (entorno). Si no quiero estar ahí, entonces debo cambiar mi comportamiento. Tengo varias posibilidades: puedo salir andando; puedo salir dando saltitos hasta la puerta o puedo quejarme y esperar que alguien me saque de ahí (comportamiento).

El comportamiento que seleccione dependerá de mis capacidades y mis estrategias. Si soy capaz de dar saltitos, entonces es algo que puedo hacer. Por otra parte, puedo salir directamente, andando, sin llamar demasiado la atención y es algo que también puedo hacer. Otra alternativa es quejarme y esperar que alguien me saque. O como última alternativa, para no llamar tanto la atención y hacerlo de forma más normativa, si realmente no quiero trabajar allí y necesito igualmente una fuente de ingresos, mi estrategia puede consistir en ponerme enfermo de manera que pueda pedir la baja a largo plazo. ¿Conoces a alguien que haya hecho algo así?

La estrategia que elija dependerá de mis creencias y mis valores.

¿Crees que todas las opciones son igual de válidas? ¿Todas van acorde a tus valores? ¿Creo que sólo tengo estas alternativas o puedo hacer algo más? Quizás mis creencias no son tan limitantes y creo que soy capaz de encontrar otro trabajo. De esta manera, ponerme enfermo deja de ser una opción para mí.

Mis creencias y valores están, a su vez, determinados por mi identidad. Si me veo a mí mismo como una persona de éxito, entonces es muy posible que tenga la creencia de que puedo conseguir otro trabajo fácilmente e incluso empezar mi propio negocio.

Mi identidad depende de mi propósito en la vida, del impacto que desee tener sobre mis amigos, familia, comunidad y sociedad.

Este ejemplo ilustra la idea de que un nivel neurológico tiene una influencia significativa sobre aquellos niveles inferiores y muy poca influencia sobre los niveles superiores. De este modo, para que un cambio sea permanente y sostenible, debe estar alineado con los niveles lógicos superiores o debe localizarse en el nivel más alto posible.